Este bizcocho es muy esponjoso y fino al paladar, con un sabor a limón delicioso. Podemos servirlo como postre acompañado de una bola de helado o una macedonia de frutas. La repostería nos aporta importantes dosis de azúcares, por lo que se recomienda mantener un consumo ocasional.
Si lo conservamos bien tapado en un recipiente hermético, se mantendrá tierno varios días. También podemos congelarlo en porciones individuales para tenerlo siempre a mano y controlar mejor las cantidades que consumimos.