En esta ocasión os presento un plato algo laborioso. La dificultad radica en encontrar los aguacates en su punto justo, ni demasiado maduros ni demasiado verdes, y en obtener unos gajos uniformes. Aconsejo colocarlos en la nevera antes de cortarlos, ya que esto facilitará el trabajo. Es normal perder una parte del aguacate al cortarlo, pero se puede aprovechar para otras preparaciones, como unos tomates rellenos o un guacamole.
Es un plato muy vistoso y refrescante, y el éxito entre los comensales está asegurado. Podemos variar el relleno con otros ingredientes como tartar de atún, gambas o salmón ahumado. También se pueden servir sobre un lecho de ensalada.