Dejar: la masa en el frigorífico durante 20 minutos.
Batir: los huevos para el rebozado.
Formar: las croquetas con la forma que más nos guste.
Rebozar: las croquetas; pasar primero por huevo y después por la harina de galleta.
Freír: las croquetas en abundante aceite de oliva caliente. Freír pocas cada vez.
Retirar: las croquetas cuando estén doradas. Colocar sobre un colador fino y después sobre papel de cocina para que escurran el exceso de aceite.
Servir: calientes.
observaciones
La calabaza tiene su mejor momento de octubre a febrero. Es rica en carotenoides y fibra. Estas croquetas sorprenden por su sabor algo dulce que contrasta muy bien con el sabor potente del queso pecorino. Su interior es suave y cremoso y su exterior crujiente. Son ligeras, no llevan la típica bechamel de las croquetas.Es importante asar la calabaza en el horno, en lugar de hervirla, para evitar un exceso de agua que nos impediría formar bien las croquetas. A mí me gusta servirlas recién hechas, porque es cuando el contraste entre el exterior crujiente y el interior suave está en su mejor momento.Os animo a que las hagáis pues os van a sorprender.