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20 m. 35 m.

Mermelada de limón

ingredientes

  • 620 g de limón peso neto
  • 350 g de azúcar

preparación

  1. Lavar: bien los limones.
  2. Cortar: los limones en rodajas, con el grosor a nuestro gusto. Retirar las semillas.
  3. Colocar: las rodajas de limón en un recipiente con agua y dejar en remojo 24 h.
  4. Escurrir: los limones y hervirlos en agua limpia durante 15 minutos. Escurrir y reservar parte del agua de cocción.
  5. Picar: las rodajas de limón con un cuchillo, más o menos finas según la textura que queramos dar a la mermelada.
  6. Colocar: los limones picados en una cazuela de fondo grueso.
  7. Añadir: el azúcar y mezclar bien.
  8. Cocer: a fuego medio-bajo durante 25-35 minutos, removiendo a menudo para que no se pegue.
  9. Añadir: 2 cucharadas del agua de hervir los limones si vemos que la mermelada espesa muy rápido. Repetir si es necesario.
  10. Controlar: la textura de la mermelada a partir de los 25 minutos. Colocar una pequeña cantidad en un plato y dejar que se enfríe unos segundos. Inclinar el plato: si la mermelada se desliza muy lentamente, ha alcanzado el punto adecuado.
  11. Llenar: los tarros, previamente esterilizados, con la mermelada hasta unos 0,5-1 cm del borde. Cerrar.
  12. Hervir: los tarros con la mermelada en una olla con agua durante 25 minutos, para asegurar el vacío y la conservación. Dejar en la olla hasta que se enfríen.
  13. Comprobar: que la tapa de los tarros ha quedado firme y no se hunde. Conservar en la nevera los que no hayan alcanzado el vacío y consumir en un plazo corto.

observaciones

Esta es una mermelada de limón con carácter. No es especialmente dulce, ni pretende serlo. El protagonismo es del fruto, con su punto amargo rebajado por el remojo previo y la cocción. En esta ocasión utilicé limones recién colectados que presentaban una piel gruesa y bastante albedo.

El equilibrio está en la proporción de azúcar: suficiente para conservar y redondear, pero sin ocultar la intensidad natural del limón. El resultado es aromático, algo amargo y ligeramente firme al enfriar.

Funciona muy bien sobre pan tostado, con yogur natural o como base para tartaletas de fruta. También puede utilizarse para dar brillo a postres recién horneados.

Es una receta sencilla, pero exige atención al punto de cocción. Parar unos minutos antes marca la diferencia entre una textura untuosa y una demasiado compacta.