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10 m. 20 m. 4

Risotto al azafrán

ingredientes

  • 300-400 g de arroz Carnaroli
  • 1 cebolla mediana
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 l de caldo de carne
  • 30 g de parmesano rallado
  • 30 g de mantequilla 
  • Azafrán en hebras
  • 1 limón
  • Perejil

preparación

  1. Infusionar el azafrán: sumergir las hebras de azafrán en 2–3 cucharadas de agua templada durante 1 hora.

  2. Sofrito: rallar la cebolla y dorarla en una cazuela con un poco de aceite.

  3. Tostar el arroz: añadir el arroz y tostarlo durante 1–2 minutos, removiendo para que se impregne del aceite y tome sabor.

  4. Añadir el vino: verter el vino blanco, mezclar y dejar que se evapore el alcohol.

  5. Incorporar el azafrán: añadir el agua donde se ha infusionado el azafrán junto con las hebras, y un poco de caldo caliente.

  6. Cocer el arroz: ir añadiendo el caldo de carne poco a poco, dejando que el arroz lo absorba antes de añadir más. Remover con frecuencia para liberar el almidón y conseguir una textura cremosa.

  7. Cocción: cocer durante unos 15 minutos. Comprobar el punto de cocción y ajustar la sal si es necesario.

  8. Enriquecer: retirar del fuego, añadir la mantequilla y mezclar hasta que se funda.

  9. Finalizar: incorporar el queso rallado, mezclar bien y dejar reposar 2–3 minutos antes de servir.

  10. Servir: servir caliente, idealmente en plato hondo.

observaciones

Esta receta de risotto al azafrán tiene un sabor muy característico que no necesariamente agradará a todos los paladares. El azafrán aporta un toque amargo y un aroma intenso que pueden resultar demasiado marcados para algunos comensales.

Para conseguir la textura cremosa que define a un buen risotto, es fundamental utilizar arroz Carnaroli o Arborio. La clave está en añadir el caldo poco a poco y remover con frecuencia, lo que ayuda a liberar el almidón del arroz y genera esa cremosidad tan típica.

La incorporación final de mantequilla y parmesano no solo intensifica el sabor del plato, sino que añade untuosidad y profundidad al conjunto.

El acompañamiento tradicional —y absolutamente delicioso— es el ossobuco alla milanese, que complementa el risotto a la perfección.