Para la marinada:
Este plato requiere un poco de trabajo, pero resultará un éxito por su sabor y presentación. Es ideal para servir como aperitivo o acompañamiento. Al tratarse de una preparación en crudo, es fundamental congelar previamente las sardinas durante un mínimo de 5 días a -20 °C en un congelador doméstico de tres o cuatro estrellas. Esto es necesario para eliminar el riesgo de anisakis y garantizar la seguridad alimentaria, incluso si las sardinas son pequeñas.
Las sardinas, como todo pescado azul, son ricas en ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir los niveles de colesterol. No deberían faltar en nuestra dieta habitual.